Vientos de cambio impulsan un resideño de nuestras prácticas pedagógicas y de la educación en general

Interesantes aprendizajes nos ha dejado el Conversatorio de Innovación en el Aula de principios de este mes, en el marco del proyecto Ckelar Ecosistemas Educativos Innovadores de Primera Infancia, que es financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad Regional, y con el cual estamos transfiriendo la metodología de nuestro programa ViLTI SeMANN a más de 70 docentes y educadoras, y beneficiando con eso a más de tres mil estudiantes de toda la región.

En este segundo conversatorio nos conectamos con las ciudades de Campeche y Guadalajara, en México, para conversar con dos grandes amigos de la innovación y la creatividad: el psicólogo, escritor y experto en el área, Julián Betancourt, y el profesor del Centro Escolar Presidente Ávila, Juan Martínez, con quienes intercambiamos experiencias y estrategias para renovar las clases, sobretodo en un período que ha estado marcado por la pandemia.

Porque ésta ha sido como un tsunami para la educación, debiendo cambiar muchas de las prácticas habituales de enseñanza y teniendo que reformular nuestro quehacer cotidiano por las cuarentenas, al principio, y ahora por el regreso parcial a las clases presenciales, las que sin duda nunca volverán a ser iguales.

Pero con innovación y creatividad las y los profesores hemos debido adaptarnos a la virtualidad, y hemos debido echar mano de algo que quizá no queríamos ver, como son las nuevas tecnologías, que estaban alrededor de nosotros, pero que no las sentíamos tan cercanas.

 

El uso de la tecnología ha permitido generar nuevas maneras de enseñar y de aprender, pero organizarse, reinventarse y no perder el lado humano son fundamentales.

En un principio estábamos todo el día en clases virtuales, pero esto sólo generó más agobio y estrés a nuestros estudiantes. Por lo que, poco a poco, fuimos acercándonos a una jornada más híbrida, con momentos para clases y otros para que los estudiantes desarrollen su propio conocimiento, sin tener que estar tantas horas conectados a las computadoras o a los dispositivos móviles.

Esto permitió además fortalecer una serie de habilidades blandas que los y las docentes ya tenían, como la solidaridad, el compañerismo, el querer constantemente superar las dificultades que se les van presentando, pero que debieron poner en práctica para adaptarse a la contingencia. Para bien, lo difícil se volvió estimulante y aceptamos orgullosos el nuevo desafío.

Incluso los profesores y profesoras han tenido que salir a dejar las guías, se las han ingeniado para, de una u otra manera, continuar con el proceso de aprendizaje, independiente de las adversidades que hemos debido pasar.

Y yendo más allá, considero que las y los profesores han ratificado el amor y el cariño por la profesión, la importancia que tiene el ‘ser profesor’. Como siempre he dicho, ser profesor es una responsabilidad social porque en las manos de aquellos que están en el aula está el futuro de cada país, y ahora que estamos en pandemia y que estamos absolutamente globalizados e intercomunicados, en las manos del profesor está el futuro del planeta.

Sin duda es un desafío buscar todos los días cómo mantener la atención, cómo mantener cautivos por decirlo así a nuestros estudiantes, pero conociendo bien los gustos, intereses, aficiones de nuestros estudiantes, nos resultará más fácil motivarlos, con algún juego, alguna canción, alguna dinámica, algo que sólo un profesor que escucha, sabrá encontrar.

Porque como todo en la vida se aprende. Los maestros que no conocían la tecnología debieron aprender. Y ahora estamos aprendiendo nuevas estrategias y metodologías para trabajar de manera semipresencial, de manera que el proceso de enseñanza se vea fortalecido con estos cambios.

Cuán importante es el poder siempre estar aprendiendo y que el profesor nunca puede dejar de estudiar, y de aprender.

ViLTI SeMANN es ejecutado por la Universidad Católica del Norte y financiado por SQM con el fin de desarrollar habilidades científicas en niños y niñas de la región, desde sus primeros años de vida, empleando el juego y la indagación al servicio de su aprendizaje.